Propuesta de un modelo teórico para comprender la conducta alimentaria de estudiantes universitarios en Chile.
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Date
2020
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Universidad de Concepción
Abstract
Introducción: Estudios en Chile indican que estudiantes universitarios presentarían patrones de alimentación inadecuados e índices de enfermedad cardiovascular y sobrepeso en aumento. Conocer en detalle las causas de este fenómeno podría contribuir a su solución. En este grupo poblacional se pueden reconocer distintos determinantes de una conducta alimentaria poco saludable, siendo los más explorados aquellos que tienen que ver con aspectos biomédicos, socioeconómicos y psicólogos (Story, Kaphingst, Robinson-O'Brien & Glanz, 2008). El presente estudio se fundamentó conceptualmente en la teoría de la acción planificada (TAP), elaborada por Ajzen (1991), que propone cuatro predictores psicológicos de la conducta (actitud conductual, norma subjetiva, control percibido e intención). Si bien existe un robusto cuerpo empirico que sustenta la viabilidad de este modelo para el estudio y comprensión de la conducta humana en distintos ámbitos, existen ciertas críticas que apuntan a que existen situaciones donde sus componentes no explicarían la conducta alimentaria de forma tan clara, dando espacio a la consideración de factores no volitivos que inciden en dicha conducta. Específicamente, serían situaciones donde hay presencia de emociones negativas intensas, tales como tristeza, ansiedad, estrés o aburrimiento, o también sintomatología depresiva, donde la relación entre intención y conducta pareciera debilitarse. En esta línea se ha considerado que el comer emocional, descrito como un aumento descontrolado del consumo de alimentos calóricos asociado a emociones negativas, puede ser un factor moderador de la relación entre intención conductual y la conducta alimentaria. Objetivos: El objetivo principal de esta investigación fue proponer y analizar un modelo teórico de factores cognitivos y emocionales explicativos de la conducta alimentaria de estudiantes universitarios en Chile. Diseño: Para realizar la propuesta y validación de dicho modelo explicativo, se desarrollaron dos estudios. El primero fue un estudio de tipo instrumental con diseño mixto, donde se elaboró y validó un cuestionario para medir los cuatro predictores cognitivos de la conducta alimentaria propuestos por la TAP, en base a información previamente recogida de forma cualitativa. El segundo estudio fue de tipo empírico y consistió en analizar la aplicabilidad del modelo teórico de Ajzen para explicar la conducta de alimentación de los estudiantes universitario, incluyendo el análisis del rol moderador de la variable comer emocional sobre la interacción de los predictores de la TAP y la conducta alimentaria. Las variables consideradas en este modelo fueron: los cuatro predictores de la conducta alimentaria propuestos por la TAP, comer emocional y conducta alimentaria. Método: En la primera etapa del primer estudio (estudio instrumental) se exploraron las percepciones y creencias en torno a la alimentación de una muestra (n= 181) estudiantes de pregrado provenientes de distintas carreras de la UdeC, que fueron seleccionados por conveniencia. La técnica de recolección de la información utilizada fue el grupo focal y el instrumento, una pauta de preguntas semiestructurada. Se analizó la información bajo el enfoque fenomenográfico y a través de la técnica análisis del contenido. La segunda etapa de este estudio correspondió a la construcción y validación del cuestionario TAP, para lo cual se elaboró un instrumento que permitiera medir los cuatro predictores psicológicos de la conducta alimentaria propuestos por la TAP y luego se validó mediante análisis factorial exploratorio y prueba de confiabilidad en una muestra de 180 estudiantes de pregrado. El segundo estudio (estudio empírico) consistió en la evaluación de la aplicabilidad del modelo de Ajzen para explicar la conducta alimentaria de jóvenes en Chile, incorporando una varible afectiva como moderadora de la intención conductual en la conducta final. La muestra utilizada para este estudio fue de 744 estudiantes pertenecientes a 12 carreras de pregrado de la UdeC. Para medir las variables del modelo, se aplicaron los siguientes cuestionarios; DEBQ para medir comer emocional, Cuestionario de conducta alimentaria para medir alimentación y Cuestionario TAP para medir actitud conductual, norma subjetiva, control percibido e intención. Una vez obtenida la información, se procedió a su digitalización para generar una base de datos doble, la cual fue analizada mediante el programa Mplus versión. Se realizó en primer lugar un SEM para determinar la relación entre las variables del modelo entre sí y con la conducta alimentaria. En una segunda fase se determinó el rol de la variable afectiva (comer emocional) en la interacción entre las variables TAP y la conducta alimentaria, mediante una prueba de moderación. Resultados El primer estudio arrojó los siguientes resultados: el grupo de estudiantes entrevistados creen que alimentarse de forma saludable les permitiría tener mejor salud física y mental (creencias conductuales). Sin embargo, perciben que para poder alimentarse de mejor manera, deberían contar con el apoyo directo de la madre, así como con mayor tiempo, dinero y conocimientos culinarios. Paralelamente, consensuaron que no sienten ninguna presión social por alimentarse mejor, ni desde el ámbito familiar ni tampoco académico (compañeros, profesores). Tampoco existen figuras significativas en sus contextos que promuevan una alimentación balanceada por lo que no existiría influencia de externos en este sentido (creencias normativas). El análisis factorial confirmatorio del instrumento diseñado a partir de lo anterior fue mostró que presentaba índices de ajuste adecuados. La confiabilidad fue medida a través del indicador Alfa de Cronbach mostrando valores adecuados en las cuatros dimensiones del instrumento. Referente al estudio empírico, el modelo propuesto tuvo índices de ajuste robustos. Lo anterior indica que dicho modelo resulta adecuado para explicar la intención conductual a partir de los tres factores de la TAP, siendo el control percibido el mejor predictor de la intención en la muestra estudiada. También se demostró que la intención conductual predice en un 10,3 % de la varianza de la conducta alimentaria. Además, se pudo establecer el rol moderador del comer emocional sobre la relación entre intención y conducta alimentaria. Conclusiones: El instrumento elaborado en esta investigación es válido para medir los factores de la TAP en población universitaria en Chile. El modelo teórico propuesto permite explicar la conducta alimentaria de los jóvenes universitarios a través de los cuatro determinantes psicológicos propuestos. El comer emocional es un moderador de la relación entre intención y conducta alimentaria, ya que a mayor presencia de comer emocional, más débil es la relación entre ambas variables. Los resultados de esta investigación revisten importancia en dos niveles. El primer nivel se relaciona con la aplicabilidad de los resultados en la atención clínica de pacientes con alteraciones del peso y con riesgo de trastornos de la conducta alimentaria, donde el hecho de identificar la presencia del comer emocional de forma previa al inicio de la terapia nutricional, anticipa una baja probabilidad de alimentarse de forma adecuada aunque la intención de hacer un cambio de alimentación esté presente. Para evitar esta situación sería relevante reforzar otros aspectos durante la atención nutricional que permitan mejorar tanto el afrontamiento a las emociones negativas como disminuir las presencia de emociones negativas como angustia, ansiedad, estrés, tristeza, etc.). Algunas propuestas de intervención basadas en evidencia incorporan la restructuración cognitiva, la meditación y el mindfulness como herramientas que favorecerían una modificación conductual efectiva. Un segundo nivel de implicancia, tendría relación con el rol promotor de las instituciones de educación superior en los estilos de vida saludable de la comunidad educativa, donde a partir de un diagnóstico de la conducta alimentaria (estilos de ingesta) se pudieran desarrollar estrategias generales de promoción de alimentación saludable, interviniendo no solo a nivel de la conducta alimentaria observable sino que también fortaleciendo los predictores psicológicos que facilitan la implementación de dicha conducta.
Description
Tesis presentada para optar al grado de Doctor/a en Psicología.
Keywords
Conducta alimentaria, Estudiantes universitarios, Nutrición, Emociones Aspectos psicológicos